El "plexiglás" —cristal acrílico— es el material original de la inmensa mayoría de los relojes vintage anteriores a los años 70. Se raya con facilidad, pero eso también es su ventaja: a diferencia de un cristal mineral o de zafiro, un plexiglás rayado se puede pulir, y uno agrietado o amarillento se puede sustituir en casa sin herramientas de relojero profesional. Esto es lo que hace falta para hacerlo bien.
Medir correctamente el hueco del bisel
El dato que necesitas no es el diámetro del reloj, sino el diámetro interior del hueco donde encaja el cristal, medido con un calibre digital o un pie de rey. Mide en dos o tres puntos distintos: en cajas antiguas, el hueco no siempre es perfectamente circular tras décadas de uso.
Anota también el grosor del cristal original, si todavía lo conservas: los plexiglás vintage suelen tener un perfil abombado (domed) con un rebaje en el borde, y ese perfil también varía según el modelo.
Mide siempre el diámetro interior del hueco del bisel, no el diámetro exterior de la caja.
Elegir el cristal correcto
Con la medida exacta, busca un plexiglás genérico de ese diámetro y perfil —hay proveedores especializados en cristales acrílicos para relojería vintage que venden por talla— o, si tu modelo es lo bastante conocido, un cristal específico para esa referencia, que garantiza el perfil y el grosor originales.
- Un cristal ligeramente mayor puede forzarse con calor y presión, pero nunca uno más pequeño.
- Comprueba si tu modelo llevaba una lupa (Cyclops) sobre la fecha: si es así, necesitas un cristal específico con esa lupa integrada, no uno genérico plano.
Extraer el cristal antiguo
Con el reloj ya abierto y el movimiento retirado de la caja (nunca trabajes el cristal con el movimiento todavía dentro), empuja el plexiglás desde el interior de la caja con los dedos o con una herramienta roma de plástico, presionando desde el centro hacia un lado.
Si está muy pegado o el reloj lleva años sin abrirse, unas gotas de agua templada en el borde durante unos minutos ayudan a ablandar los restos de adhesivo o suciedad acumulada sin dañar la caja.
Montar el cristal nuevo
- Limpia bien el hueco del bisel de restos de suciedad, adhesivo antiguo o polvo.
- Coloca el cristal nuevo centrado sobre el hueco, con el lado correcto hacia arriba si tiene perfil abombado o lupa.
- Presiona uniformemente con los dedos, o usa un prensa-cristales (crystal press) con el troquel del diámetro adecuado para un montaje perfectamente plano y sin tensiones.
- Comprueba que el cristal queda asentado a la misma altura en todo su perímetro, sin ningún punto levantado.
Cuidado
Presionar con fuerza desigual —por ejemplo, solo con el pulgar en un punto— puede agrietar un plexiglás nuevo antes incluso de terminar de montarlo. Un prensa-cristales reparte la presión de forma uniforme y evita este problema.
¿Y si solo está rayado, no roto?
Si el plexiglás original está en buen estado estructural pero lleno de microarañazos, no hace falta sustituirlo: se puede pulir con pastas específicas para acrílico (existen productos comerciales pensados exactamente para esto) y un paño suave, trabajando en movimientos circulares hasta que las marcas superficiales desaparezcan.
Dato útil
Conservar el cristal original, aunque tenga alguna marca, suele ser preferible para el valor de coleccionismo frente a sustituirlo por uno nuevo — a menos que esté agrietado, muy amarillento o con una pérdida de material que ya no se pueda pulir.