Omega · Automático, fecha, cronómetro

Calibre 1001 — el cronómetro de alta frecuencia que Omega tuvo que rehacer

1968 – 1973

Reloj Omega con calibre 1001, esfera
Reloj característico — Omega con calibre 1001 — foto propia de Tempus Europa
Movimiento Omega calibre 1001 abierto, visto por el lado de los puentes
Calibre — foto propia de Tempus Europa
Tipo: Automático Rubíes: 20 Frecuencia: 28.800 A/h Reserva: 42 h

En una línea

Veinte rubíes, 28.800 alternancias y certificado de cronómetro: el automático con el que Omega se subió a la alta frecuencia en 1968, y el que tuvo que rediseñar cuatro años después.

Lo primero: la reputación

Vas a leer que el 1001 hay que evitarlo. La fuente de esa idea es el blog de referencia sobre Constellation vintage, que lo dice sin rodeos: los calibres 1000, 1001 y 1002 es mejor dejarlos pasar salvo que sepas repararlos y mantenerlos tú mismo.

La otra mitad de la historia la cuentan los relojeros que los abren. Buena parte de los fallos que se les atribuyen vienen de servicios mal hechos y de décadas sin abrir, no del diseño. Los dos bandos coinciden en algo: este no es un movimiento que aguante el abandono.

Con un 1001, el historial de servicio importa más que el estado de la caja.

Y un detalle que ahorra discusiones: el número ya te dice la certificación. Un 1001 es cronómetro, siempre. Si en la platina pone 1002, es exactamente el mismo mecanismo sin pasar por el COSC, diga lo que diga la esfera.

1001 frente a 1011

Los dos son el cronómetro automático de la Constellation de su momento, separados por cuatro años y un rediseño de arriba abajo.

1001 (1968)
Rubíes2023
Frecuencia28.800 A/h28.800 A/h
Grosor4,25 mm4,25 mm
CertificadoCronómetroCronómetro
PiezasSerie originalCasi todas nuevas
AutolubricaciónEliminada
Fama entre relojerosDiscutidaEl bueno de la familia

Por fuera son casi el mismo movimiento: mismo grosor, misma frecuencia, misma función. Por dentro, el 1011 es el 1001 después de que Omega hiciera los deberes.

En el mercado eso se nota poco en el precio y bastante en la factura del relojero.

1968: Omega pisa el acelerador

Lo dibujó Kurt Vogt en 1968, bajo la dirección de Alfred Rihs. Omega quería subir la frecuencia y abaratar la fabricación al mismo tiempo, y la serie salió con tres versiones: el 1000 con 17 rubíes, el 1001 con 20 y certificado de cronómetro, y el 1002 con esos mismos 20 rubíes pero sin pasar por el COSC. El 1001 es el que se ganó la esfera de Constellation.

La arquitectura no es la habitual. En vez de coger un calibre de cuerda manual y atornillarle encima un módulo automático, Omega integró la masa oscilante en el movimiento desde el principio. Los trenes de minutos y segundos van accionados de forma indirecta, y eso deja libre el centro para un cojinete de rotor bien dimensionado. Todo en 4,25 mm de grosor.

El problema llegó después. El nuevo mecanismo de cuerda y una lubricación pensada para durar sin mantenimiento dieron guerra, y en 1972 Omega rehízo el calibre casi entero: así nacieron el 1010, el 1011 y el 1012, con la autolubricación fuera y el mecanismo de fecha simplificado. Los 1000, 1001 y 1002 se fabricaron hasta 1973.

Los hermanos sin certificar acabaron en Seamaster, Genève y De Ville. El 1001, por definición, va en relojes que llevan CHRONOMETER OFFICIALLY CERTIFIED escrito en la esfera.

Omega calibre 1001, segunda vista
Otra vista del mismo ejemplar — foto propia de Tempus Europa

Tres cosas del 1001

Ficha técnica

Diámetro28,2 mm (12½ líneas)
Diámetro de encaje27,9 mm
Altura4,25 mm
Alternancias28.800 A/h (4 Hz)
Ángulo de alzada52°
AntichoqueIncabloc
ReguladorDe índice con raqueta
Rubíes20
Reserva de marcha42 horas
FuncionesSegundero central con parada, fecha con cambio rápido
CertificaciónCronómetro, ajustado en cinco posiciones y temperatura

Para quien lo abre

Ángulo de alzada 52°. Si lo metes mal en el cronocomparador, la amplitud que leas no significa nada.

El muelle real es el Omega 1010-1208, compartido con toda la serie. Esa es la buena noticia del 1001: entre el 1000 y el 1035 hay once calibres emparentados y muchas piezas se cruzan, así que encontrar donante es más fácil de lo que sugiere la edad.

Si el reloj lleva décadas sin abrirse, cuenta con que los aceites originales se hayan convertido en barniz. Es justo el escenario que le dio mala fama al calibre.

Relojes que lo llevaron

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